Cuando existe una desorganización sostenida a lo largo del tiempo en nuestra rutina diaria, puede resultar difícil mantener horarios de sueño, alimentación, autocuidado, trabajo, estudio o espacios de descanso y ocio, generando sensación de agotamiento y dificultando el funcionamiento en nuestras actividades de la vida diaria.
Algunas señales de alerta son: sentir que “no se alcanza a hacer nada”, postergar constantemente responsabilidades, procrastinar, descuidar el autocuidado, tener horarios de sueño desordenados o dejar de realizar actividades que antes disfrutábamos.
Desde Terapia Ocupacional, trabajamos en conjunto para identificar qué aspectos de la rutina están generando más dificultades y diseñamos rutinas realista, sostenible en el tiempo, considerando las necesidades, prioridades y actividades significativas de cada persona.
Para una rutina saludable es clave buscar el equilibrio entre lo que hacemos, lo que necesitamos y lo que disfrutamos.
