¿Has dejado pasar panoramas con amigos, salidas, eventos familiares sin razón aparente?
Dejar de disfrutar tus actividades del día a día es el primer indicio de que algo no está del todo bien. Al principio puede pasar desapercibido, pero con el paso del tiempo se vuelve repetitivo. 
 

Solemos pensar que alejarnos de nuestras actividades es la manera de descansar y recuperar energías, y en ocasiones lo es. Sin embargo, al transformarse en nuestra nueva cotidianidad es cuando comienza a afectar nuestro estado de ánimo.  

En estos casos, de forma contraria a lo pensado, poder hacer nuestras actividades diarias, sin tener motivación y/o ganas, puede ser aquello que nos permita recuperar el disfrute y aumentar nuestro estado de ánimo.  

Es necesario consultar a un psicólogo cuando has dejado de disfrutar lo que antes te traía felicidad, dejas de mantener contacto social con tus seres cercanos (familia, amigos, colegas) o pasas mayor parte del tiempo sin ganas de hacer cosas. No es esperable que dejes de disfrutar tu vida y de ver a la gente que quieres. En estas ocasiones tus emociones perjudican tu calidad de vida y es importante hacer algo al respecto, no esperes a que la situación empeore para pedir ayuda. 

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