¿Has pensado que deberías poder hacer todo perfecto? “debería poder completar todo mi trabajo hoy” “no debería equivocarme” “no debería descansar hasta terminar todo” “debería ser más productiva”.
Los “debería” suelen ser expectativas diarias que nos colocamos casi sin darnos cuenta, sin embargo, estas expectativas suelen ir aumentando a medida que vamos logrando metas.
Si nos definimos completamente en el logro de nuestros “debería” es complejo poder superar nuestras propias expectativas. No alcanzar los estándares trae frustración, culpa y más autoexigencia. Solemos minimizar nuestros logros y maximizar los “no cumplí”, lo que ayer era un logro hoy es “lo mínimo”. El problema no es tener metas altas, es cuando su logro nos define.
Cuando nuestra autoexigencia nos provoca culpa, frustración y nos imposibilita ver nuestro esfuerzo y logros puede ser un buen momento para pedir apoyo psicológico. Es importante que puedas aprender una forma de verte más allá de tus errores. Las riendas de tu vida no tendrían que ser guiadas por el perfeccionismo.
